Pide la ilustración y pon tú la tipografía. Si le pides a un modelo «an album cover with the artist name and title», te devolverá letras rotas cada vez —una letra duplicada, una ligadura fantasma, un kerning que nadie publicaría—, y en una portada eso es justo lo que la gente mira. Así que describe la imagen y reserva el espacio: «a lone figure walking through a wide field of dry grass towards bare trees, grainy analogue photograph look, faded warm-grey palette, heavy negative space in the upper half for typography, no text, letters or numbers anywhere». Después escribe el nombre con una fuente real.
Aquí el género es un tratamiento, no un tema. El techno minimal es un solo objeto, luz dura y negros aplastados. El lo-fi es luz cálida de interior, lluvia y grano. El jazz es papel rasgado, formas planas y textura de tinta en la tradición de Blue Note. El synthwave es un horizonte, un sol cromado y líneas de escaneo. Nombra el tratamiento y la composición llega con él. La otra regla es la escala: una portada se ve por primera vez como un cuadrado de 200 píxeles en una cuadrícula de streaming, así que una silueta y un color dominante ganan siempre a una escena detallada. Las diez de abajo son primeros resultados sin editar generados en BananaBanana.